Opinión: Mother Russia Bleeds

Mother Russia Bleeds

Echando la mirada atrás a los 90, con mi Mega Drive, disfrutando de Streets of Rage, el mejor beat ‘em up de la consola, este juego me pareció irresistible.

La estética pixel-art es algo que está de moda últimamente en los juegos indie, pero yo no acabo de verle la gracia. Es cierto que provoca nostalgia, pero mi yo de los 90 se habría imaginado aquellos juegos de 16 bit en la época actual con unos gráficos impresionantes, realistas, y aprovechando las grandes capacidades de las máquinas que tenemos ahora para inteligencia artificial y recrear unos escenarios complejos, donde en este tipo de juego se pueda destrozar prácticamente todo.

Mother Russia Bleeds

Como vemos, no es el caso. Hay una obsesión por recrear los juegos de los 90, con aquella estética, ignorando las posibilidades que brindan tanto las máquinas actuales como los frameworks de desarrollo. Yo habría preferido que un juego como este se viese mucho mejor.

Dejando la estética aparte, nada más empezar a jugar he vuelto a sentir el placer de repartir mamporros como con Streets of Rage, o aquel Final Fight que tanto nos alucinó en la recreativa. La única novedad que veo en este juego es crueldad y sangre por todas partes.

Para mi gusto es demasiado gore. Vale que es ficticio y descargas adrenalina (aunque sea mental), pero habría preferido algo más light en cuanto a crueldad, para mí no es necesario ser tan explícito.

El juego aporta cosas muy interesantes, como las armas. Tras usarlas varias veces se deterioran, incluso si caen al suelo. Esto es algo que ya pasaba en los 16 bits, pero está algo mejor conseguido aquí.

Los combos que se pueden realizar enganchan, pero echo en falta algún tipo de ataque hacia atrás para quitarse a los enemigos de encima cuando estamos agarrados a alguien, o luchando en el suelo. Si me pillan mientras estoy en el suelo no he sabido encontrar la manera de salir, recibiendo un buen golpe en todos los casos.

La música, sin ser una maravilla, está bien conseguida. Pero de nuevo para mi gusto es demasiado agónica. Solo en los enemigos finales de cada fase me ha gustado más. En especial al luchar contra la gorda en el escenario donde una máquina despedazadora nos va acorralando contra la pared.

Mother Russia Bleeds

Yo he jugado con el personaje loco y con Ivan (es el que más me ha gustado, en este tipo de juegos me gustan los que pegan más fuerte, aunque sean más lentos). Hay una “habilidad” común en todos, que es cuando usan la inyección y pueden golpear exageradamente fuerte, cambiando la visualización del juego como si hubiesen ondas acuáticas nublando la vista (hay otro tipo de inyección que sirve para recuperar energía).

Las armas de fuego están muy bien también, aportando una munición suficiente y siendo realmente letales. Hay muchos otros tipos de armas, pasando por bates, porras, bidones, sillas, ladrillos… hasta postes de electricidad. También los yonkis lanzan jeringuillas que nos envenenan, los punkis nos tiran botellas, etc. Muy bien conseguida esta parte. Los cuchillos tienen una mecánica muy diferente a lo usual en el género, porque tras clavarlos el enemigo muere.

Los enemigos finales de cada fase también están bien conseguidos. El hecho de pegarles y que no caigan al suelo hace que tengamos que idear una forma de esquivar sus golpes rápidamente y volver, haciendo una especie de combo con interrupciones muy adictivo. Por ejemplo en el caso de la gorda hay que ir golpeando con el bate para empujarla hacia las cuchillas, que son las que realmente le van quitando vida.
El enemigo final, sin llegar a decir ningún spoiler, es bastante complicado de derrotar. Tuve que usar la inyección para golpearle más fuerte.

Hay algo que tampoco vi en otros juegos del género: algunas veces los enemigos se pelean entre ellos, por ejemplo los policías suelen engancharse con los delincuentes, y podemos aprovecharnos de eso.
Incluso hay fases donde tenemos aliados que nos ayudan.

El juego va proponiendo escenarios muy diferentes, lo cual contribuye a ser más divertido. Lo mismo pasamos de un tren soviético a un club nocturno. Por cierto, la fase del club nocturno me encanta, porque se empieza por fuera luchando contra los guardias, luego por los pasillos, nos metemos en las salas, vamos subiendo pisos por el ascensor… hasta llegar a la sala final.

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Acerca de mí

David Morales

David Morales

Me gusta jugar a videojuegos, pero también tengo especial interés en crearlos. Estudié la carrera de informática para dedicarme a ello, aunque después me especializara en otra rama.

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